ANTEQUERA


ANTEQUERA

Superficie: 810,39 Km2
Altitud: 509,27 m.
Población: 43.000 hab.
Núcleos Urbanos : Vva. de la Concepción, Bobadilla Pueblo, Bobadilla Estación, Cartaojal, Los Llanos de Antequera, Cañadas de Pareja, Vva. de Cauche, La Joya, Los Nogales, Puerto del Barco y la Higuera.

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Bodegas García Ordóñez

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HISTORIA

Las características naturales de la Depresión de Antequera han hecho de ella lugar de tránsito y asentamiento de las distintas comunidades primitivas que desde el Paleolítico Medio se establecieron en la Península Ibérica. La Edad del Bronce, sin embargo, es la que nos ha dejado los más importantes restos prehistóricos como son el Conjunto Dolménico de Menga, Viera y El Romeral, fechado entre el 2.500 y 2.000 años a.d.c.

En lo que hoy es el cerro calizo sobre el que se asienta el Castillo árabe de la ciudad, existió un núcleo fortificado ibérico que posteriormente se transformó en la Antikaria romana. En la Colegiata de Santa María recientemente aparecieron en este lugar los restos del histórico municipio romano.

Desde el siglo IV y hasta los comienzos del siglo XV, no tenemos demasiada documentació
n sobre Antequera, sin embargo la llegada de los árabes a la que pusieron el nombre de Medina Antaqira abre una nueva época de conflictos consecutivos tras la caída de los omeyas cordobeses.

Desde mediados del siglo XIII, una vez conquistadas Sevilla y Jaén, es cuando Antaqira comenzó a tener importancia como fortaleza militar fronteriza. Los monarcas castellanos comprendieron su condición de llave del reino de Granada y como tal intentaron conquistarla en distintos momentos. Finalmente sería el Infante Don Fernando "el de Antequera" el que la tomaría definitivamente el 16 de septiembre de 1.410.

Las incorporaciones de Sevilla y Granada (1.492) a la Corona de Castilla cambiaron la condición de plaza militar de Antequera por zona de expansión urbanística y demográfica. En un tiempo inferior a veinte años pasó de tener algo más de 2.000 habitantes a cerca de 15.000. La feracidad de sus tierras, que podían ser cultivadas sin el peligro a los ataques musulmanes, fue lo que originó esta oleada migratoria. Al igual que la agricultura, las actividades artesanales y mercantiles comienzan a tener importancia.

En el siglo XVI, Antequera, llegó a convertirse en una de las más importantes ciudades de Andalucía por su gran actividad comercial, ya que se regulaba el tráfico de mercancias entre los ejes Sevilla-Granada y Málaga-Córdoba.

La fundación por los Reyes Católicos de la Colegiata de Santa María la Mayor, tendría una gran importancia para la vida cultural antequerana. En la misma radicaba una Cátedra de Gramática y Latinidad por la que pasaron los más doctos preceptores, como Juan de Vilches, que propiciaron la gestación del Grupo Poético antequerano del manierismo y el barroco.

La Antequera artística, va acumulando un riquísimo Patrimonio. En este período se construyen las parroquias de San Sebastian, San Juan Bautista y san Pedro, San Isidro y Santa María de la Esperanza. Las órdenes religiosas también comienzan a fundar en Antequera. Los conventos de San Zoilo, San Agustín, el Carmen, la Encarnación van levantando sus muros en una auténtica fiebre constructiva. Junto a las construcciones religiosas también van apareciendo edificios civiles de importancia, tales como: Edificio Municipal, Arco de los Gigantes, Templete del Castillo del Papabellotas, Casa del Cabildo de la Plaza Alta, etc.

En los aspectos artísticos, el siglo XVII en Antequera está marcado por el manierismo y el barroco, que serán los estilos más definitorios de la estética antequerana. Se construyen las iglesias de la Trinidad, Jesuítas (Loreto), y Santo Domingo; y se inician las de Belén, San Juan de Dios y los Remedios. Entre los siglos XVII y XVIII se levanta uno de los monumentos más emblemáticos del barroco antequerano: La Torre de la Colegiata de San Sebastián.

El siglo XVIII una agricultura en auge y una importante actividad artesanal y comercial hacen que Antequera viva el mejor momento de su historia. Por otra, la demanda de obras de arte por parte de la iglesia impulsó la formación de una escuela local de artistas, cuya producción iba destinada en muchas ocasiones a las poblaciones cercanas de las provincias de Córdoba, Sevilla, Málaga.

La Antequera del siglo XVIII en lo artístico es la de las iglesias de blancas y rizadas yeserías, los exteriores de ladrillo y los interiores ultradecorados; de las remodelaciones urbanísticas; la de las Cofradías y devociones a imágenes muy concretas. Se levantan ahora las iglesias de la Victoria, las Descalzas, Santa Catalina, Madre de Dios, Santa Eufemia, Santiago, Santa Clara, la Caridad, la Escuela de Cristo, San Miguel, etc. Todas estas construcciones tenían que ser decoradas de retablos, imágenes y lienzos. Tampoco podemos olvidar la importancia de los plateros antequeranos, que en este siglo se agremian en torno a la Cofradía de San Eloy.

Existe una arquitectura popular de características peculiares, construyéndose además por la nobleza antequerana palacios y casonas de gran belleza. Algunos de ellos son: el palacio del Marqués de Villadarias, del Conde de Pinofiel, del Conde de Colchado, del Conde de Valdellano, del Barón de Sabasona, etc.

En el siglo XIX a causa de una epidemia de fiebre amarilla comienza un descenso demográfico (1.804). En 1.830 empieza la recuperación, con el consiguiente aumento del número de habitantes y la importante reactivación que sufren las actividades económicas. En la agricultura desaparecerían los propietarios jurídicos, sustituidos por una burguesía agraria favorecida por una coyuntura agraria que empezaba a compartir con miembros de la antigua nobleza el poder político local. Esta burguesía tomará la iniciativa de una considerable actividad industrial, partiendo de las actividades artesanales, especialmente la textil lanera.
A mediados de la década del ochocientos casi un 25% de la población activa dependía de la elaboración de los tejidos de lana, que se comercializaron por toda España.

En el siglo XIX el arte religioso, que tanta importancia tenía, prácticamente desaparece y la arquitectura civil enfila hacia un academicismo de corte burgués y ecléctico.

Nuestro siglo comienza en Antequera con una estructura de la propiedad desequilibrada, un sector primario de carácter extensivo y progresivamente especializado en el cultivo cerealístico y olivarero, y cada vez menos competitiva.

Tras la guerra civil vive momentos de declive económico en medio de enormes miserias sociales. Los años sesenta traerán una fuerte emigración, sufriendo la población un momento de considerable regresión.

La Antequera actual vive un momento expansivo, con una agricultura modernizada y una actividad industrial en constante crecimiento.

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LUGARES DE INTERÉS

Antequera, ciudad situada en el principal cruce de caminos de Andalucia, ha sido, y lo es en la actualidad, el paso obligado de los viajeros de todos los tiempos. Por su estratégica situación se le ha llamado "el corazón de Andalucía".

En su visita a Antequera pueden sorprenderse con restos del Bronce Mediterráneo, como son los dólmenes de Menga, Viera y El Romeral; o también restos romanos, visigodos y musulmanes, así como con los más bellos ejemplos del renacimiento y barroco andaluz. El municipio ofrece también parajes tan esplendidos y magníficos como la Vega, el pantano de El Chorro, o el Paraje Natural de "El Torcal".

Aunque muy cercana al mar, es una ciudad de interior: la sierra de El Torcal, le aparta de cualquier inclinación marítima, teniendo un clima templado pero con tendencia a la continentalidad, con fríos inviernos y calurosos veranos. El antequerano gusta de una vida doméstica e íntima,incluso gastando parte de sus bienes en acondicionar, cuidar y decorar su casa, por ello, algunas de estas viviendas nos sorprenden con interiores de gran belleza. Antequera es la ciudad de los ocultos patios tras la cancela del zaguán, de conventos inaccesibles,iglesias cerradas y palacios particulares, en cuyos interiores guardan un riquísimo patrimonio artístico, el cual es desconocido y al que difícilmente.

Alcazaba
Dentro del conjunto amurallado de la medina islámica se distinguían dos recintos más o menos diferenciados: la Alcazaba, que ocupaba todo el coronamiento del cerro, y un segundo anillo que, bajando desde la Puerta de la Villa, continuaba hacia el Postigo del Agua y Puerta de Málaga, para volver a unir con la Torre Blanca. La torre más importante de todo el recinto es la del Homenaje. Su planta es angular. Al interior se accede por una puerta jalonada de dos grandes fustes de columna lisos y un dintel. Entre las estancias del interior, hay varias de planta rectangular y cubiertas con bóvedas esquifadas. Sobre esta torre se construyó, en el año 1582, un templete campanario, para cobijar la campana mayor de la ciudad. Unida por un lienzo de muralla a esta torre, está la conocida como Torre Blanca, la cual sorprende por la perfección técnica demostrada en su fábrica de sillería.

Arco de los gigantes
Se levantó en el año 1585. Su traza se debió al arquitecto Francisco de Azurriola. Este edificio tiene un doble interés para la ciudad, en su aspecto monumental y de significación histórica. Es decir, a su valor como ejemplo de arquitectura tardo-renacentista, hay que añadir su importancia como muestra del interés de la ciudad por legitimar su renacentismo de entonces, a través de los vestigios romanos en su suelo. Por ello, una vez levantado el muro del Arco, el Cabildo Municipal decide colocar todas aquellas estatuas y lápidas latinas que habían aparecido en las ciudades romanas de alrededor. El Arco, que se abre con un muro de más de dos metros de grosor, presenta una altura de siete metros. Su coronamiento fue más aparatoso, ya que tenía una gran hornacina, flanqueada de dos aletones, en la que había una enorme estatua de Hércules. La jarra de azucenas de la clave, así como el castillo y el león de la cornisa, conforman el escudo de la ciudad.

Carniceria de los moros
Tradicionalmente, esta construcción ha sido conocida con el nombre de "Carnicería de los Moros". En realidad, lo que hoy podemos ver son los restos de unas Termas, que sin duda pertenecieron a una suntuosa villa romana, situada junto al curso del río de la Villa, y a unos dos kilómetros de distancia del antiguo "municipium".
Lo que mejor se conserva es la gran piscina de 53 metros en su lado mayor, cuyo muro de contención se decora con quince hornacinas que tienen una altura media de 2'80 metros. Estos nichos son todos de planta rectangular, y se cubren con bóveda de medio cañón, con excepción del situado en el centro, que es de planta semicircular y se cubre con un cuarto de esfera. La construcción es de mortero. Sin embargo, puede que originariamente se cubriese todo con otro tipo de material. Resulta asimismo muy curiosos el empleo, en los fondos de los nichos planos, de un tipo de aparejo muy interesante: se trata del llamado "opus espicatum" o "espina de pez", que denota una fecha bastante tardía, posiblemente a comienzos del S. IV.

Dolmen de Menga
Las tres construcciones del conjunto dolménico pertenecen al calcolítico. El dolmen de Menga puede ser fechado en un cobre inicial, alrededor del 2.500. el dolmen de Viera, es algo posterior, aproximadamente sobre el 2.000 a.C. El más moderno de los tres es el dolmen del Romeral, perteneciente ya a un cobre final, y fechable en el 1.800 a.C. Se trata de una gran cámara ovalada, formando una galería cubierta con un pequeño estrechamiento en la entrada. La cámara está formada por siete grandes monolitos cuadrados en cada lado y una enorme piedra que forma la cabecera, cubriéndose con cinco gigantescas losas. Es el único de los tres dólmenes que tiene unas inscripciones de figuras antropomórficas, situadas en la primera losa de entrada a la izquierda. Al visitante le llamará la atención las dimensiones de la cobija, o losa de cubierta del fondo, de 6 metros de longitud y 7 metros de lado, con un peso aproximado de 180 toneladas. Para sostener estas losas, el dolmen presenta tres pilares de sección cuadrada, aunque sólo uno cumple realmente esta función. El conjunto se cubre con un túmulo de 50 metros de diámetro.

Dolmen de Viera
Se trata de un sepulcro de galería cubierta, formada por un corredor de acceso y una cámara de sección cuadrada a la que se accede por medio de una puerta labrada en un monolito. El corredor se conserva completo en un espacio formado por ocho ortostatos a la derecha y siete a la izquierda, la cubierta estaba formada por siete losas, de las que sólo quedan cuatro. La cámara es una habitación formada por cinco grandes losas, cuatro que forman las paredes y una cobija a nivel con el corredor

Dolmen del Romeral
Es una edificación más reciente y que presenta algunas novedades. Se trata de un dolmen de tipo ´Tholos´ con corredor, en el que se pueden distinguir dos partes claramente diferenciadas. En primer lugar, un largo corredor de acceso; a continuación se encuentra la cámara sepulcral o ´Tholos´ resuelta mediante la construcción de una falsa bóveda por aproximación de hileras.
El paso del corredor a la cámara sepulcral se hace mediante una puerta adintelada. Por último, nos encontramos con una segunda cámara, más pequeña. Su destino sería presentar ofrendas. Destaca la gran losa del suelo, a modo de altar, bajo la cual se encontró parte del ajuar de este dolmen. La novedad en el aspecto constructivo reside en la utilización de aparejo pequeño para realizar el corredor y la falsa bóveda. Será por tanto en la cubrición donde se utilicen las grandes piedras.

Termas romanas
Las termas que se ubican a los pies de la Colegiata de Santa María la Mayor, en un gran desnivel del terreno, fueron descubiertas por casualidad en el verano de 1988. Se trata de un Complejo Termal de carácter público, con unas construcciones que se pueden fechar en torno a mediados del siglo I después de Cristo. Son unas edificaciones de gran robustez, realizadas a base de grandes sillares y piletas de cierta extensión recubiertas de mortero hidraúlico o «Opus Signimum», en el exterior están revestidos de mármoles de cierta calidad.
También cuentan las excavaciones con un gran mosaico polícromo, en cuyo medallón central se representa una divinidad marina. El mosaico puede fecharse en el siglo III. Los restos que se encontraron también pueden hacernos afirmar que existiría un alfar de «Terra Sigilata » en la misma zona. Quizás la importancia de estos restos arqueológicos, resida no sólo en su valor monumental, como en el hecho de que vinieron a confirmar la existencia del asentamiento urbano de Antikaria que hasta el momento sólo se conocía por fuentes escritas.

Villa romana
La villa romana de la Estación (s. I al IV a.d.C.) se encuentra en el término municipal de Antequera, en el límite norte de su casco urbano, junto a la carretera N-331 y la estación de ferrocarril. El yacimiento ocupa la ladera media y baja de un cerro y los restos, que se están estudiando en la actualidad, se ubican entre la cota 480-464 mts. sobre el nivel del mar. Rodean al yacimiento, por el Este, el camino de Quintana y, por el Oeste, el denominado camino de los Sillares. Estas características le confieren al yacimiento una localización inmejorable, dominando la Vega Antequerana y controlando las principales rutas de comunicación del interior hacia la costa malagueña en la Antigüedad. A las buenas comunicaciones y a la capacidad productiva del entorno hay que añadir el cumplimiento de los requisitos indispensables de la habitabilidad -amoenitas- que los agrónomos latinos del momento creían necesarios para la ubicación de una villa: Salubridad y agradabilidad del paraje, amplio dominio visual y belleza del paisaje, orientación adecuada y abundancia de agua. De esta manera resulta fácil comprender la elección de este enclave para la construcción de una villa de carácter semiurbano o una mansión nacida de la mano de un gran propietario - posiblemente un alto dignatario romano -, conjugando, no sólo el hecho de ser un gran centro residencial, sino también un núcleo de explotación agrícola y de control comercial.
La villa no estaba situada dentro del casco urbano. En ella abundan y sorprenden la calidad y cantidad de mosaicos, las dimensiones de las habitaciones (posee un pasillo de 26 m. de largo y 5.5 m. de ancho) y el material empleado, placas de mármol purísimo formando figuras, combinando varios colores (opus sectile). Entre los enseres encontrados, podemos enumerar el retrato en mármol del dueño de la casa, la cabeza de la musa Melphomenes, apliques de bronce y pequeñas esculturas. Se ha descubierto una fuente, en un patio de columnas con un mosaico geométrico de 13,5 m. de lado, la taza circular de 4,2 m. de diámetro, en cuya corona se sitúa una escultura de Tetis. Esta fuente forma parte de un conjunto de cuatro de las mismas dimensiones, situadas en el centro de un estanque de unos 250 m2. A finales de octubre (1998) ha finalizado la 1ª fase de la intervención arqueológica, esperando poder reanudar los trabajos a partir de la 2ª quincena de noviembre.

El Pósito
El Pósito Municipal era el almacén de trigo con el que el ayuntamiento de la Ciudad intentaba asegurar el aprovisionamiento normal del grano a toda la población. El edificio podemos fecharlo hacia el siglo XVII, si bien a lo largo del tiempo sufrió numerosas transformaciones y añadidos. La pieza más antigua es la gran nave o buque principal del conjunto, que conforma el volumen mayor, ubicado en la esquina de la calle de Nájera y cuesta de Barbacanas. Se trata de una pieza muy compacta, sin apenas huecos, y coronada por una cubierta de teja árabe, dispuesta en fortísima pendiente. Como elemento singular destaca la portada de arenisca, con arco rebajado sobre el que se asientan los tres elementos del escudo de Antequera. En el lateral de calle Nájera, alcanza gran protagonismo el zócalo formado de varias hiladas de fuerte sillería en caliza roja de El Torcal. La llamada Casa del Mayordomo, ubicada en el extremo de la izquierda de cuesta de Barbacanas, presenta una estructura de fachada latericia que se puede fechar en el primer tercio del siglo XVIII.
En el interior se han llevado a cabo importantes transformaciones, partiendo de la avanzada ruina de algunos de sus elementos. El espacio de mayor interés arquitectónico es la llamada Panera, que levantó el alarife mayor de la ciudad, Martin de Bogas, en el año 1773. Se trata de una gran sala de planta rectangular, cubierta con bóveda de medio cañón dividido en ocho tramos mediante sencillos arcos fajones que apoyan sobre pilastras. Otro elemento de gran singularidad e interés histórico es la caja fuerte o arca, realizada en 1770, de grandes sillares de caliza roja y con doble puerta, metálica y de madera respectivamente. Se sitúa en el centro de la Casa del Mayordomo y sirve de único soporte central de la nueva estructura del piso de la planta alta, realizada ésta en madera laminada.

Palacio Consistorial
El que hoy es Ayuntamiento o Palacio Municipal fue hasta la Desamortización convento de Terceros Franciscanos, al cual pertenecía también la iglesia de los Remedios. Aunque la fachada se ha rehecho modernamente, aún se conservan en su interior importantes piezas del antiguo conjunto monástico, como el patio claustral y la suntuosa caja de la escalera principal.
El claustro se estaba levantando en 1679. Se trata de un patio claustral cuadrado de veinticinco metros de lado, de fábrica de ladrillo excepto las columnas toscanas, que son de caliza roja del Torcal. Las arquerías del primer cuerpo presentan molduración de progenie manierista, con ménsulas en las claves y quebrados triángulos resaltados en las enjutas. El cuerpo superior abre al exterior siete balcones en cada frente, guarnecidos de pilastras lisas con orejetas y frontones partidos. En el centro del patio se alza una bella fuente de mármol.
La caja de la escalera es la más monumental entre las barrocas antequeranas. Tiene planta rectangular y desarrolla tres tramos y dos descansos o rellanos. El pasamanos, el zócalo y el escalonamiento resultan verdaderamente palaciegos por la riqueza del material (mármoles pulimentados de distintos colores) y la belleza del diseño. La pieza se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas guarnecidas de yeserías. En los extremos dos cuartos de esfera en forma avenerada completan de cubrir su planta rectangular. En el año 1845 fue adquirido todo el edificio conventual para ser dedicado a Palacio Municipal. Se emprendieron entonces importantes obras de readaptación que afectaron, fundamentalmente, a la fachada y a diversas dependencias interiores. De entre éstas destaca el Salón de Sesiones, de carácter decimonónico, decorado con pinturas al temple en 1890, así como el salón de los Reyes. La fachada actual, iniciada en 1953, se concibió dentro de un estilo neobarroco inspirado en modelos locales.

Palacio de Nájera
Se comenzó la construcción de este palacio en el primer tercio del siglo XVIII. Su fachada muestra dos partes claramente diferenciadas en el tiempo. La más antigua, que corresponde a las plantas baja y principal, es de comienzos del siglo XVIII, mientras que la torre-mirador y el cuerpo del ático se levantaron ya en la segunda mitad del siglo referido. Esta torre, es obra del alarife antequerano Nicolás Mejías. Su maqueta responde al típico esquema de torre civil antequerana, que se venía repitiendo en la ciudad desde el siglo XVI. Sorprendiéndonos en ella la valentía del vuelo de sus cornisas, así como la maestría demostrada en la técnica del ladrillo cortado.
A través del zaguán, accedemos al patio claustral. Este tiene planta cuadrada y dispone doce columnas de orden toscano, sobre las que descansan arcos de ladrillo y un segundo cuerpo bastante compacto. También dentro del capítulo arquitectónico tenemos que destacar la magnífica caja de escalera. Presenta planta cuadrada y doble tramo de ida y vuelta, cubriéndose con cúpula decorada con profusas yeserías.

Museo Municipal
En él podemos contemplar varias salas que muestran la importancia cultural de la ciudad, además de conocer un edificio significativo de la arquitectura civil del Barroco.
El espacio museístico se reparte entre las salas bajas, abiertas al patio columnado, la caja de escalera, las galerías superiores y varias salas de la planta superior.
En la planta baja se encuentra la pieza más importante de las que componen la colección del museo. Se trata del llamado "Efebo de Antequera", bronce hueco de 1,54 metros de altura. Representa a un muchacho de corta edad, y ha sido fechado en el siglo I. Su actitud presenta un ritmo en S, girando la cabeza levemente hacia la derecha y dinamizando la pierna izquierda, la cual sólo toca el suelo con la punta de los dedos.
En esta misma planta, el visitante podrá contemplar una sala en la cual se exhibe una interesante muestra de la obra del pintor antequerano Cristóbal Toral. La pintura que mayor impacto produce es "El paquete". Se trata de una enorme composición que representa objetos concretos en un espacio vacío, inconcreto, que se expresa a través de una negrura de cósmica inmensidad.
A las salas superiores se accede a través de la escalera principal. Esta, los corredores superiores y las mismas salas, muestran una interesante colección de arte sacro, entre la cual destaca la impresionante escultura de San Francisco de Asís, obra de Pedro de Mena.

Palacio Marqués de Villadarias
Su monumental portada de tres cuerpos, en caliza roja del Torcal, es, sin duda, la obra de mayor empeño en su género de las que se levantaron en Antequera. Se tiene constancia documental de que las obras del palacio estaban ya iniciadas en el año 1711. El panel general de fachada, que responde a unas proporciones inhabituales en la arquitectura palacial antequerana, organiza seis ejes fenestrados y tres plantas. El elemento que más destaca en ella es la portada, que responde a un concepto muy barroco en cuanto a su aliento, pero muy clásica en sus elementos tectónicos.

El primer cuerpo, que es el único que invade la calle ampliamente, dispone cuatro columnas toscanas con capiteles ovados, que se sitúan sobre plintos y en planos verticales distintos, estando fondeadas de pilatras cajeadas. El entablamento, muy correctamente compuesto, decora sus metopas con flores de lis y flores planas. Sobre este primer cuerpo se sitúa el amplísimo balcón. Finalmente, el último cuerpo de la portada es el que se plantea con una mayor libertad de composición, rematándose con frontón curvo guarnecido de róleos y pirámides. El resto de la fachada, salvo la cornisa que recibe el tejado, fue remodelado en el siglo XIX con escaso acierto. El interior del palacio es de una magnificencia acorde con la monumental portada. El patio tiene planta cuadrada y desarrolla, en planta baja, danzas de arcos de ladrillo sobre doce columnas toscanas de caliza roja del Torcal. La caja de la escalera, situada en el lateral izquierdo del cuerpo de casa, tiene planta rectangular y se cubre con bóveda elíptica sobre pechinas. Las yeserías que decoran esta cúpula responden a modelos muy del siglo XVII.

Plaza de Toros
La Plaza de Toros de Antequera fue inaugurada el 20 de Agosto de 1848. Dado la precipitación de su ejecución, los tendidos altos se realizaron de madera, llegando en este estado hasta el año 1980, momento en el que el Ayuntamiento adquiere el coso taurino. En 1983 se decide proceder a una transformación total, tanto interior como exterior. Las obras de la fachada comenzaron en el año 1984, iniciándose con la construcción de una nueva puerta principal de sombra, siguiendo el modelo de estilo de los alarifes antequeranos del último tercio del S. XVIII. El resto de la fachada se supeditó a esta monumental puerta, combinándose la modulación de ladrillo y paños caleados en blanco. En años sucesivos se continuó con la total rehabilitación del interior del coso, con la reconstrucción de los tendidos, reduciendo el diámetro del ruedo, así como la total sustitución de las cubiertas, mediante la disposición de una arquería logiada, de columnas toscanas de piedra caliza blanca y arcos de medio punto. Sobre esta arquería y el muro de la fachada, se dispuso una cubierta a dos aguas de teja árabe antigua. Una vez que han finalizado todas estas obras, el aspecto actual de la Plaza de Toros de Antequera es radicalmente diferente al que presentaba en 1848, constituyéndose en uno de los más bellos cosos de los que se han levantado en todo el territorio nacional.

Capilla Tribuna Cruz Blanca
Fue dedicada a la Virgen del Socorro y se utilizó como vehículo permanente de difusión devocional y como punto de parada ritual en la procesión del Viernes Santo. Se ubica este monumento en el frente del bivio formado por las calles Santa Clara y Lucena, en la cota máxima del conjunto urbano de la Cruz Blanca. Sobre su cronología, sólo sabemos que en el año 1774 estaba en construcción, siendo muy probablemente obra del alarife Martín de Bogas. Estilísticamente se encuadra dentro de un barroco muy tardío. No debemos olvidar que se trata de una construcción de tipo popular. Su maqueta es bastante sencilla, presentando planta trapezoidal y dos cuerpos con triple arcada en cada uno de ellos. La decoración es, asimismo, de la máxima sencillez, limitándose en planta baja a los finos baquetones que dibujan las enjutas del pórtico. En la planta superior, encontramos arcos carpaneles de rosca almohadillada.

Capilla Tribuna Virgen Socorro
La Plaza del Portichuelo es, sin ninguna duda, uno de los conjuntos más interesantes del urbanismo castizo andaluz, destacando como elemento de máxima singularidad la Capilla-Tribuna de la Virgen del Socorro construida en 1715. Esta es una más de las que jalonaban el antiguo itinerario procesional de la conocida como Cofradía de "Arriba". Se ha especulado sobre su posible relación con las "capillas de indios" y con las "posas" americanas. Por tanto, estas capillas serían como una llamada constante a la religiosidad del viandante. Arquitectónicamente nos encontramos ante una construcción de maqueta originalísima, que, a pesar de su compleja estructura, resulta muy afín a lo popular. Presenta dos plantas de galerías abiertas y un ático cerrado, a manera de cubo compacto, rematado en tejadillo a cuatro aguas, con tres frentes o fachadas. Su frente principal se divide en tres calles y dos plantas, de las cuales, la inferior hace la función de pórtico o soportal y la superior, de una especie de logia. Los arcos son todos de medio punto. En la calle central presenta rosca de ladrillo y en las laterales, de estuco caleado de blanco. Interiormente, el espacio queda compartimentado en seis fragmentos.

Colegiata Santa María
La importancia de este edificio estriba en ser el primero que se concibió dentro del estilo renacimiento en Andalucía. Es realmente una obra excepcional por sus proporciones y calidad de su diseño. En ella coexisten dos diversos criterios de estilo; por una parte encontramos elementos que nos recuerdan al gótico tardío y por otra sus trazas y diversos elementos decorativos corresponden ya al nuevo estilo que surgía en Italia. La construcción la podemos fechar en los años 1514 – 1550. Se fundó por iniciativa del obispo de Málaga don Diego Ramírez de Villaescusa.
En las obras del templo se emplearon numerosos sillares procedentes de la ciudad romana de Singilia. Las trazas en un principio se hicieron siguiendo modelos góticos, como podemos observar en la cabecera, para concluir las obras dentro del más puro estilo renacentista.
El exterior de Santa María destaca por su grandiosa fachada, sin duda la más monumental de Antequera. Realizada totalmente en piedra de sillería, el tracista de esta fachada la articuló en tres calles separadas por contrafuertes, en cada una de las cuales se abre una puerta, siendo la central mayor que las laterales. En el ático encontramos una balaustrada ciega, muy renacentista. Analizado en detalle cada uno de sus elementos, vemos como quieren responder a un estilo nuevo, desconectado de lo gótico. Quizás sean los pináculos cónicos estriados los elementos de mayor rareza.
La ornamentación de la fachada, se localiza principalmente en los tres grandes nichos, respondiendo a un diseño decorativo muy geometrizante, con algunos elementos manieristas.
El interior actualmente se encuentra prácticamente vacío de elementos ornamentales y de retablos, ya que el templo no se dedica al culto, sino a acoger conciertos y exposiciones itinerantes. Se nos muestra como un bello salón columnario de planta basilical en la que las tres naves quedan separadas por imponentes columnas de orden jónico. Sobre estas se disponen cinco arcos de medio punto a cada lado, decorados con pomas o perlas. Para conseguir una mayor altura en la nave central, se dispuso un cuerpo de arcos de descarga, a manera de falso triforio ciego.
En su cubrición es cuando se advierte un mayor alejamiento de las fórmulas renacentistas. La Capilla Mayor, de planta rectangular, muy profunda, se cubre con bóvedas de estilo gótico-mudéjar, que dibujan dos grandes estrellas, de seis y ocho puntas. La claridad y luminosidad de la capilla se debe a las elegantes ventanas de tipo florentino, elemento que acentúa notablemente el italianismo de todo el interior.
El resto de las capillas de esta Colegiata, abiertas a las naves laterales e independientes entre sí, responden a tipos y épocas diferentes.
Especial atención tienen las tres armaduras mudéjares que cubren las naves, construidas antes de mediar el siglo XVI. La central es rectangular y muestra en sus faldones y almizate una compleja decoración de lazo a base de estrellas de distinto tamaño. Las armaduras de las naves laterales son ochavadas y siguen en sus programas de diseño esquemas similares a los empleados en la central.

Convento de Belén
Este convento perteneció a los Carmelitas Descalzos hasta el siglo XIX, en el que pasó a ser ocupado por las Religiosas Clarisas, quienes todavía residen en él como monjas de clausura y se dedican a algunas labores artesanales, entre ellas la elaboración de mantecados y dulces en general.
Este templo que hoy podemos admirar se estaba construyendo ya en 1628 por el portugués Gonzalo Yáñez, y tiene una sobria fachada, labrada en piedra y ladrillo combinados.
La planta es de cruz latina, con capillas laterales comunicadas entre sí y elevada cúpula en el crucero. Sobresale por su interés la riquísima decoración de yeserías barrocas, fondeadas de azul, de las más antiguas del conjunto antequerano, guardando ciertas similitudes con las de la Iglesia de San Juan de Dios. Como añadidos arquitectónicos, hay que considerar los camarines de la escultura de Jesús Caído en el Monte y el de la Virgen de los Dolores, bellísima imagen de vestir perteneciente a la Venerable Cofradía de Servitas.
La capilla mayor -cerrada en 1959 con una verja de madera, inspirada en el coro de San Sebastián- se decora de manera bastante singular. En su retablo se hallan, colocadas en repisas, cuatro imágenes de interés: un San Miguel Arcángel, de aire italiano; una Santa Clara; un San Juan de la Cruz, del estilo de Mena; y finalmente, la interesantísima escultura de San Bruno, muy parecida a la que hay en el Sancta Santorum de la Cartuja granadina, obra de José de Mora.
Coronando el testero de esta capilla mayor hay un enorme lienzo de La adoración de los pastores, de mediados del XVII, atribuido en algunas publicaciones a Murillo, pero que es en realidad del hermano Fray Domingo, religioso descalzo del que nada se sabe. Entre las restantes pinturas de la iglesia, hay algunos cuadros singulares por la temática que abordan o por los elementos decorativos que presentan.

Convento de la Victoria
Perteneció este edificio a los frailes Mínimos de San Francisco de Paula, que lo abandonaron tras la Desamortización, ocupando en la actualidad el conjunto la Congregación de Religiosas Terciarias, fundada por la antequerana Madre Carmen del Niño Jesús.
El templo actual se realizó entre los años 1712 y 1718. La iglesia es interesantísima en su disposición de planta y alzado. Su fachada está realizada en piedra de sillería y se organiza en tres ejes divididos por un orden gigante de pilastras compuestas y coronado de un entablamento de fuerte clarooscuro. Sobre el ático se sobrepone a mediados del siglo XVIII una espadaña de ladrillo. La nota más característica de esta fachada es su volado balcón central y los laterales que le dan un aspecto de edificio civil. Muy curioso resulta también el pinjante que cuelga en el centro del doble arco de acceso a la iglesia.
Su interior es muy interesante, presentando un modelo de planta central muy elaborado. La nave es un octógono de lados desiguales, conformando un espacio alargado y articulándose en una capilla mayor de planta hexagonal. La estructura espacial resulta relativamente compleja por lo que produce desconcierto en el espectador. La decoración de yeserías no alcanza la profusión ornamental de otros templos, estando particularmente cuidada la molduración del entablamento que recorre todo el interior. El camarín, de planta hexagonal, conserva sus primitivas yeserías de comienzos del siglo XVIII. La mayoría de los retablos de la nave son ensambladuras doradas, de la primera mitad del siglo XVIII.
Dentro del capítulo pictórico, destaca un lienzo de la Alegoría de la Eucaristía, que se encuentra en la capilla lateral de la Epístola. Representa una custodia dorada, rodeada de cabezas de ángeles, elementos arquitectónicos, flores, espigas y un medallón; en su parte inferior aparece una última cena, que parece obra de escuela sevillana.

Convento de Madre Dios de Monteagudo
Pocos monumentos antequeranos han despertado tanto interés entre los estudiosos del arte como esta iglesia conventual de Agustinas de la Madre de Dios de Monteagudo. Fue levantada entre los años 1747 y 1761, según proyecto del alarife Cristóbal García.
Las Agustinas fundan convento en el año 1520. Ya en el año 1547 comenzó a levantarse el antiguo edificio, que a consecuencia de un incendio tuvo que ser sustituido por el actual.
El buque exterior de este edificio sorprende por la enorme altura de sus muros de ladrillo, destacando dos volúmenes autónomos: la torre-cúpula de la capilla mayor y la bella torre-campanario. El volumen de la torre-cúpula es una elegante obra del barroco-mudéjar antequerano, se articulan tectónicamente en unos amplios paños a base de fajas verticales, arcos ciegos, nichos, óculos cuadrifoliados, molduras mixtilíneas...Todo el conjunto se cubre por un tejado a ocho aguas rematado por una magnífica veleta.
La torre destaca por su gracia, sobre todo en el basamento del cuerpo principal de campanas, que se estrecha respecto de los cuerpos superiores, dando una falsa impresión de inestabilidad.
El interior de la iglesia es una de las creaciones más bellas del Barroco antequerano, desde el punto de vista arquitectónico. Partiendo de un modelo de iglesia conventual muy sencillo, se llega a conseguir, gracias a un hábil juego de rectas, curvas, superficies cóncavas y a pesar de su falta de ornamentación, un conjunto espacial de los más originales de toda la arquitectura española. La nave del templo se compartimenta en cuatro tramos, separados por pilastras toscanas muy estilizadas, sobre las que apoyan arcos trilobulados. Lo que da movimiento a todo el interior es el juego de entrepaños cóncavos y bóvedas dispuestas en complicados casquetes. Muy interesante es la disposición de los coros alto y bajo.
La cúpula de la capilla mayor es posiblemente la pieza más importante y lograda del conjunto. Sobre cuatro pechinas, decoradas con escudos, angelitos y motivos del repertorio rococó, se asienta un anillo mixtilíneo que da paso a una triple cúpula de estructura muy compleja.
En el retablo mayor de estilo neogótico se abre el vano del camarín, pequeña estancia que al exterior aparece colgante. Este espacio lo preside la imagen de la Virgen de Monteagudo, escultura llena de gracia y de movimiento, obra de José de Medina. Son muy bellos los ángeles lampadarios ejecutados en el último tercio del siglo XVIII.
En la nave del Evangelio, a los pies junto al comulgatorio de las monjas, hay una especie de retablo formado por varias urnas acristaladas de distintos tamaños, en las que se guardan algunas esculturas de interés: el grupo de Santa Ana maestra de la Virgen, la Virgen de Valvanera, San Agustín, etc. Una vez pasado el tramo que corresponde al cancel de la calle, encontramos el retablo de San Agustín, obra ejecutada por José Medina en el año 1748. Muy interesantes son los atributos de plata del santo que son obra del platero granadino Vicente Ruiz Velázquez. El siguiente retablo de la nave, junto al arco toral, es una pequeña máquina rococó de compleja estructuración y obra de taller antequerano del siglo XVIII.
En el primer retablo de la nave de la Epístola, junto a la capilla mayor, está la escultura de tamaño mediano, de San José, obra probablemente de Carvajal. El siguiente altar lo ocupa la imagen del Cristo de Limpias, crucificado moderno. Junto al coro se encuentra el retablo de la Virgen del Rosario, imagen bellísima del siglo XVIII. El retablo en sí, el mejor de los que existen en la iglesia es de fines del siglo XVIII y obra probable del escultor antequerano Miguel Rodríguez Guerrero.

Convento Encarnación
Pertenece a la comunidad de Madres Carmelitas de la Antigua Observancia. Las obras no se iban a concluir hasta el año 1580.
El exterior del edificio resulta muy sobrio y en él sólo llama nuestra atención el arco de ingreso, que decora sus enjutas con relieves de la Virgen y San Gabriel, componiendo la escena de la Anunciación; una jarra de azucenas, situada en la clave, completa el tema. En el siglo XVIII, se construyeron dos cuerpos de curiosos miradores y una espadaña.
El interior repite el modelo de iglesia morisca granadina de una sola nave de cajón y capilla mayor en alto sobre gradas, cubriéndose ambos espacios con artesonados mudéjares. La armadura de la capilla mayor es de planta octogonal, y descansa sobre trompas aveneradas de yeserías. Muestra estrellas y crucetas en los faldones y limas mohamares en los ángulos. Del centro pende una graciosa piña en la que los mocárabes han sido sustituidos por ovas y perlas.
Interesantes son también las zapatas y arquitrabes que sustentan el coro alto de los pies, así como las celosías de éste.
Los retablos primitivos de la iglesia han desaparecido en su totalidad, a excepción de algunos restos del de San Elías.
Esculturas de interés son un San José de Andrés de Carvajal y una preciosa imagen de la Virgen del Carmen de composición muy movida y de estilo rococó, realizada por el antequerano Diego Marquéz de Vega en 1787.
No debemos finalizar nuestra visita sin contemplar la fachada del Convento que da a la calle de los Tintes. Esta presenta una composición de estilo manierista muy compleja, que recuerda a los diseños de Melchor de Aguirre.

Convento Ntra. Sra. Remedios
La primera fundación en Antequera de los Franciscanos Terceros fue en el año 1519, en un lugar conocido como las Suertes. Allí empezó a ser muy venerada la pequeña imagen de la Virgen de los Remedios que fue nombrada Patrona de la ciudad en 1546. A consecuencia de lo alejado del emplazamiento del monasterio y al aumento del culto hacia la escultura, los frailes se animaron a trasladarse a Antequera en al año 1607.
La obras de la actual Iglesia de los Remedios se iniciaron en el año 1628, siendo dirigidas por los maestros Gonzalo Yáñez y Fernado de Oviedo. Al primero le debemos la construcción de los muros del templo hasta la altura del tejado. Fernado de Oviedo se encargó de la molduración arquitectónica interior así como de las cubiertas.
La fachada presenta una disposición original, estando precedida de una tapia que cierra el compás con un claro carácter manieristaLa portada propiamente dicha es bastante sencilla, destacando en ella una logia o pórtico, cuyo tejadillo apoya en columnas toscanas, mediante tres arcos de medio punto. La bellísima espadaña, que está realizada totalmente en piedra, fue levantada por el maestro cantero Pedro de Arévalo.
La planta de la Iglesia es de cruz latina, con naves y capillas laterales, presentando cabecera plana. La nave central, más alta que las laterales, se cubre con bóveda de medio cañón, dividida en cinco tramos. La cúpula del crucero es de media naranja rematada en cupulino.
Las pinturas al temple cubren todo el templo. Los temas iconográficos del crucero hacen referencia a pasajes de la Vida de la Virgen, San Antonio y de San José. El retablo mayor de esta Iglesia, uno de los más bellos de los existentes en Antequera, construido en el primer tercio del siglo XVIII, es obra del estuquista y entallador antequerano Antonio Rivera. Su esquema compositivo participa del habitual de José de Churriguera.
Detrás del retablo se sitúa el magnífico camarín de la Virgen de los Remedios, realizado entre los años 1700 y 1707. Su planta es hexagonal y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas, rematando el conjunto un cupulino. Este espacio está profusamente decorado con yeserías. Centrando el recinto se encuentra el templete coronado o trono de la Virgen.
La escultura de la Patrona es obra de principios del siglo XVI, aunque fue objeto de una profunda transformación en el año 1816 por el escultor antequerano Miguel Márquez García. Coronada en 1922 es Alcaldesa Perpetua de la ciudad.
En los retablos colaterales del crucero, se pueden ver las esculturas de San José y San Antonio, obras de Andrés de Carvajal. Otra obra muy interesante de este autor es el grupo escultórico de la Virgen de los Ángeles, que se encuentra en el retablo frontero a la puerta de la sacristía.
Entre las capillas de la nave del Evangelio merece destacar el camarín rococó que ocupa la Virgen del Tránsito. En la nave de la epístola interesa detenerse en el Cristo de las Suertes, obra del siglo XVI. También, en el gran lienzo que reproduce la escena de La entrega de la Virgen de los Remedios a fray Martín de las Cruces por el apóstol Santiago.

Convento San Agustín
San Agustín se construyó en su estructura general entre los años 1550 y 1566, dirigiendo las obras el arquitecto Diego de Vergara.
La disposición de su fachada en el exterior es muy singular.La portada ofrece una composición manierista, destacando un volado balcón que concede cierto aire civil al edificio. La torre, embutida entre dos contrafuertes, presenta dos momentos constructivos: tres cuerpos bajos ejecutados entre 1675 y 1676 y el resto que corresponde al siglo XVIII.
Muy diversas han sido las reparaciones y cambios que ha sufrido este templo, entre ellas destacaremos las del año 1668, momento en el que se cambia la armadura mudejar de la nave por la bóveda de medio cañón con lunetos que vemos ahora.
La capilla mayor fue remodelada dentro del estilo manierista. A ella se accede mediante un gran arco triunfal de medio punto. Tiene planta rectangular y cubierta con bóveda gótica, todo el espacio se encuentra cubierto con decoración de yeserías y con lienzos embutidos con la vida de San Agustín. Ello conforma por tanto una unidad espacial muy equilibrada, con programas ornamentales en estuco, con derroche de enormes racimos de frutas, escudos, mascarones, cabezas emplumadas...
A la nave central se abren en el lado del evangelio unas capillas que son interesantes en cuanto a sus cubiertas y a los elementos arquitectónicos que les dan acceso. En su interior guardan retablitos de distintas facturas, al igual que lienzos de pequeño formato.

Convento San José
Fundan las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa casa y convento en Antequera en el año 1632, aunque la actual iglesia se levantó entre los años 1707 y 1734.
Del conjunto del exterior destacan la portadita de regla del tiempo de la fundación y por supuesto la maravillosa fachada barroca de la iglesia, atribuida a Tomás de Melgarejo. Esta fachada responde al esquema compositivo carmelitano, aunque resulta también de un notable paganismo en sus programas iconográficos poco acorde con el espíritu y la regla la Orden. El esquema de la portada recuerda el tipo castellano, una composición rectangular, coronada de frontón triangular, en cuyo paño principal se desarrolla la portada propiamente dicha, estructurada en dos cuerpos. Esta está realizada en ladrillo magníficamente labrado y tallado, con numerosas aplicaciones de barro cocido en las que se representa un confuso programa decorativo greco romano de sirenas, tritones, pegasos y mascarones.
La planta de la iglesia es de cruz latina, de una sola nave y con los brazos del crucero poco profundos.
El retablo mayor, de tres calles y rematado en medio punto, utiliza profusamente el estípite como elemento articulador, repitiendo el programa de santos carmelitas que veremos en la iglesia del Carmen. Los demás retablos que decoran la iglesia deben ser de la misma época. Son muy interesantes las esculturas de los retablos colaterales del crucero, las de Santa Teresa Doctora de la Iglesia y San José, obra de comienzos del siglo XVIII, que sufrió un grave deterioro a consecuencia de una chispa, teniéndosele que sustituir la cabeza por Andrés de Carvajal. En un retablo de estilo rococó encontramos una bella imagen de la Virgen del Tránsito. En el aspecto escultórico destacar también los ángeles lampadarios del presbiterio, probablemente obra de Miguel Márquez.
Las pinturas que decoran este interior son de notable interés, destacando una magnífica tela de Pedro Atanasio Bocanegra, La Virgen con el Niño adorados por San Miguel, San Gabriel, San Ildefonso y Santa Catalina. Otros lienzos importantes son las Perspectivas arquitectónicas, y una bella Guadalupana del mejicano Antonio de Torres. En clausura cuenta el Convento con una importante colección de obras de arte entre las que podemos destacar una Virgen de Belén del siglo XVIII y un San José y una Inmaculada del escultor napolitano Nicolás Fumo.
En la actualidad la comunidad de religiosas se afana por concluir las obras del museo, que mostrará algunas dependencias del Convento y las importantes obras pictóricas, escultóricas y de platería que se guardan en la clausura.

Museo Conventual de Las Descalzas
fue creado con la finalidad de acercar a los visitantes al Carmelo y de contribuir a la vida cultural de Antequera. En realidad, como explican las hermanas de esta congregación -fundada por Santa Teresa de Jesús-, la idea del museo la concibieron como una forma de evangelizar desde su clausura y de desprenderse de la riqueza artística de su monasterio.
El patrimonio histórico acumulado durante bastantes años en este convento es de un enorme interés. Además no se ha visto mermado con el paso del tiempo, porque las hermanas prefirieron siempre pasar privaciones antes que vender por necesidad su legado artístico, parte del cual se exhibe hoy en cuatro salas repartidas por una zona de la clausura. A estas salas hay que sumarle una más: la propia iglesia del convento, dedicada a San José.
En el recorrido por este museo, el visitante podrá contemplar piezas de un gran valor artístico. Destaca un busto de Dolorosa, en la sala de La Tribuna, del granadino Pedro de Mena (1628-1688). Por otra parte, en la sala de La Soledad, se encuentra la Virgen de Belén, una de las mejores esculturas del museo, atribuida a Luisa Roldán, "La Roldana" (1652-1704?).
El capítulo pictórico del museo merece también una atención especial, con lienzos de los siglos XVI al XVIII, pertenecientes a diferentes pintores como Antonio Mohedano de la Gutierra, Luca Giordano y el mejicano Antonio de Torres, entre otros.
No faltan tampoco en este museo numerosas vitrinas y urnas acristaladas, en las que se aprecian imágenes del Niño Jesús, como el Niño Jesús Pastorcito, atribuido al murciano Francisco Salcillo; diversas tallas de la Virgen y de San José; y piezas de platería del convento, entre las que se encuentra un conjunto de filigranas cordobesas.

Convento Santa Catalina de Siena
El convento pertenece a la orden de las religiosas Dominicas.
La primitiva iglesia fue sustituida por la actual, que es obra del alarife Andrés Burgueño. Tiene planta de típica iglesia conventual, tan repetida en España y América; presentando una sola nave, capilla mayor y coro bajo a los pies.
En el exterior es de una gran sencillez, destacando diversos elementos de la fachada, como son la torrecilla de la esquina, la rítmica serie de celosías altas y la portada de ingreso al templo, muy simple de composición y que parece inspirada en la que Melchor de Aguirre realizara para la Iglesia de San Juan de Dios.
Su decoración interior de yeserías es de barroquismo recargado, con profusa decoración de angelitos y formas vegetales, y se debe a Antonio Rivera.
De las piezas que decoran la iglesia ninguna presenta mucho interés artístico, aunque contribuyen a crear un conjunto agradable y sencillo. En el retablo mayor destaca la Virgen del Rosario, obra probablemente de Diego Márquez y Vega.
En los aspectos pictóricos destacan una Anunciación del siglo XVI, la reproducción de dos imágenes de gran devoción, el Dulce Nombre de Jesús del convento de Santo Domingo de Antequera y la Virgen de las Angustias de Granada.

Convento Santa Eufemia
Se fundó este monasterio de Religiosas Mínimas, consagrado a Santa Eufemía, copatrona de la ciudad, en el año 1601. La actual iglesia se levantó entre los años 1739 y 1763, trazada y comenzada por el maestro Cristóbal García.
Exteriormente presenta un gracioso juego de volúmenes y tejados. Su planta octogonal tiene un gran desarrollo en altura, quedando oculta en sus cuerpos bajos de fachada, debido a los volúmenes adosados. En su exterior destacan como notas singularizadoras la espadaña y el camarín suspendido de la Santa titular.
Su interior se configura como un gran espacio unitario y central, en donde la capilla y los coros alto y bajo en un mismo eje no logran romper. El alzado presenta un orden gigante de pilastras y cornisas de gran vuelo que se mezclan con elementos del dórico y del jónico. Los entrepaños cóncavos alternando con arcos de medio punto y escarzanos, provocan una articulación de líneas barrocas.
La capilla mayor esta coronada con cupulita de yeserías rococó. En el camarín, sobre peana y templete dorados se encuentra la imagen titular, Santa Eufemía, obra de Andrés de Carvajal. El retablo mayor es verde oscuro, ribeteado en dorado y decoración rococó.
Frontero al cancel de la calle, encontramos el bello retablo de la Virgen de los Dolores, de traza muy movida y estilo rococó. La imagen es una bella dolorosa de vestir del año 1745 y de procedencia sevillana.
A un lado y otro de la capilla mayor hay dos retablos de nulo interés, en los que encontramos las imágenes de San Francisco de Paula del siglo XVII, y la Virgen del Rosario. Debajo de ambas esculturas, en pequeñas hornacinas, encontramos un diminuto San José del siglo XVIII, y un San Juan Bautizando de barro policromado.

Convento Santo Domingo
La instalación de los Dominicos en Antequera data del año 1586, aunque de manera provisional se asentaron en la antigua casa de la Cofradía de Niños Expositos de Nuestra Señora de la Concepción. Ya en el primer cuarto del siglo XVII comienzan las obras de la actual iglesia. De aquella época conservamos la portada principal, la armadura mudéjar de la nave central y el artesonado del soto-coro.
El exterior resulta en la actualidad de una gran sencillez. La portada de estilo manierista, presenta pilastras almohadilladas, al igual que el dovelaje del arco. El segundo cuerpo lo forma una hornacina bellamente guarnecida en la que está colocada la imagen en piedra de la Concepción, titular del templo. A ambos lados se disponen cartelas con escudos de la orden dominicana. El coronamiento de la fachada estuvo formado hasta finales del siglo XIX por un falso hastial mixtilíneo, centrado por un escudo de la orden.
Para dar comunicación directa con la nave de la Epístola, la Cofradía del Rosario colocó una portadita de mármoles granadinos, fechada en el último tercio del siglo XVIII.
Con idéntica función se labró la portada de la capilla del Dulce Nombre de Jesús, que se dispone en ángulo recto a la fachada principal. Su construcción puede fecharse hacia el año 1720.Actualmente esta capilla se encuentra cerrada al público por encontrarse en estado ruinoso.
El interior del templo es el resultado de múltiples transformaciones y añadidos del siglo XIX. La armadura mudéjar que cubre la nave central es un ejemplar bastante singular, pues presenta una vistosa policromía en blanco, rojo, azul y oro.
La capilla mayor, con bóveda de media naranja, se configura como un ámbito espacial muy definido, dilatándose hacia el presbiterio, que se cubre con cuarto de esfera. Todo ello fue decorado al temple en el siglo XIX. El retablo mayor, del siglo XVIII, es una máquina dorada en la que predomina el estípite como elemento de soporte y decoración. Los interestípites laterales se enriquecen con las imágenes de San Francisco y Santo Domingo, atribuidos al escultor Andrés de Carvajal.
También se sitúan en esta capilla mayor dos enormes retablos de estilo neoclásico, fechados en el siglo XIX. En el del lado del Evangelio está la encantadora efigie del Niño Jesús Perdido, de tamaño ligeramente inferior al natural. Frontero a este retablo existe otro idéntico, presidido por la antigua imagen de Jesús Nazareno, titular de la Pontificia y Real Archicofradía de Dulce Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Paz. La escultura del Nazareno, tallada en 1581, es obra del artista Diego de Vega.
Del florón principal situado en la clave de la cúpula de esta capilla mayor pende un monumental farol de hojalata y cristal, perteneciente antaño a la famosa "farolera" del Rosario, que actualmente se encuentra en la Colegiata de Santa María, en proceso de restauración.
La nave de la Epístola, de altura muy inferior a la central, presenta cuatro tramos cubiertos con bóvedas de arista. En el primero desde la cabecera esta colocado un retablo del siglo XVIII, cuya hornacina central aparece ocupada por la imagen de vestir de Santo Domingo; en repisas laterales, buenas esculturas de Santa Rosa de Lima y Santo Tomás de Aquino. La siguiente capilla no ofrece ningún interés, salvo el pequeño camarín donde se encuentra la imagen de vestir de la Virgen de la Salud.
En la siguiente capilla se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Rosario, de masiva devoción en Antequera durante los siglos XVII al XIX.Los pilares del arco de acceso de la capilla a la nave central están recubiertos de madera con profusión de golpes de talla, espejitos e interesantes relieves de San José y San Rafael realizados por Andrés de Carvajal. El rico patrimonio artístico que posee esta imagen se conserva en parte en el Museo Municipal. El retablo se reduce a un gran marco dorado, debido a la dilatada embocadura del camarin. La puerta del sagrario, de plata repujada y cincelada, probable obra de José Ruiz, representa la apoteosis de Santo Tomás de Aquino, y está considerada como una de las piezas más bellas de la orfebrería barroca antequerana. El suntuoso camarín, construido antes de 1717, fue bastante reformado en el último tercio del siglo XVIII, cuando se le añadió el zócalo de ágata con símbolos marianos en piedra blanca. Señalemos la presencia de dos marcos con espejos, donados en 1753. La escultura de la Virgen del Rosario, realizada por Juan Vázquez de Vega en 1587, aparece colocada sobre un templete de madera dorada.
En cuanto al capítulo pictórico, e independientemente de la decoración de muros y bóvedas, realizada en el siglo XIX y muy retocada posteriormente, señalaremos especialmente el cuadro de "La Epidemia", exvoto monumental dedicado a la Virgen del Rosario, que muestra el apocalíptico aspecto de la ciudad durante los días de la epidemia de peste del año 1679.
Por último, entre los enseres procesionales que integran el patrimonio de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, destacar el palio de la Virgen de la Paz, la peana procesional tallada en 1682 por Antonio del Castillo y dorada por Manuel de Borja, la cruz de plata que porta el Nazareno, realizada en el último cuarto del siglo XVII y la peana procesional del Dulce Nombre, recubierta de aplicaciones de plata dorada.

Convento Trinidad
La orden de Trinitarios Descalzos fundó convento en Antequera el dos de Agosto de 1637. El actual templo fue levantado entre los años 1672 y 1683, debiéndose las trazas al fraile arquitecto de la misma orden, fray Pedro del Espíritu Santo. El modelo de iglesia que se sigue es el que deriva de la Encarnación de Madrid, obra de Juan Gómez de Mora.
La fachada es un rectángulo enmarcado por dos pilastras lisas y coronado por un frontón triangular, articulándose el panel central en tres zonas horizontales y tres calles. A ambos lados del cuerpo principal de la fachada se abren dos amplios aletones. La espadaña es de ladrillo y se encuentra ubicada en el lado izquierdo, tiene tres huecos y debe ser de ejecución más tardía.
El interior resulta amplio, tiene planta de cruz latina, cúpula en el crucero y capillas laterales comunicadas, formando naves. A los pies se sitúa el coro.
En 1935, como consecuencia de un incendio, se destruyó totalmente el retablo mayor. También desaparecieron en el incendio las imágenes que ocupaban los nichos y el camarín. Esto hizo que la iglesia perdiera parte de su carácter, pues el retablo actual no tiene mucho interés.
Las naves laterales no se vieron afectadas. En la del Evangelio, que tiene cupulitas del siglo XVIII, destaca el retablo situado a los pies del templo. Este está dedicado a la Virgen de la Piedad, Dolorosa de vestir del siglo XVIII, que ha sufrido numerosas restauraciones. La nave de la epístola, se cubre con bóvedas semiesféricas. El primer retablo más cercano al crucero es de estilo rococó y está dedicado al beato Juan Bautista de la Concepción, imagen de tamaño menor al natural y realizada en 1818 por Miguel Márquez García. La siguiente capilla se decora con un retablo de estilo rococó y su hornacina la ocupa la imagen de San Miguel de los Santos, obra de Andrés de Carvajal. A continuación nos encontramos con la capilla de San José con escultura muy floja.
Pieza arquitectónica de fundamental importancia es la sacristía, obra del arquitecto Cristóbal García. Tiene planta rectangular y bóveda de complicada estructura, que se divide en varios tramos mediante arcos fajones trilobulados. La decoración añadida adquiere mayor importancia, sobre todo en las placas recortadas de apeo de los arcos, que en sus quebrados perfiles y ornamentación de cordones y borlas nos sugiere una idéntica inspiración oriental a la que diversos críticos han querido ver en la iglesia de las Agustinas de la ciudad.

Ermita de la Veracruz
Este templo, que corona una de las partes más altas de la ciudad, desde donde se puede divisar toda ella y la Vega antequerana, se levantó en un estilo renacentista mezclado con elementos manieristas y pequeños detalles barrocos de yeserías en algunas capillas.
La ermita se levantó por una devota a la Santa Vera Cruz y con el tiempo, se convirtió en el lugar en el cual las cofradías antequeranas, y muy especialmente la Hermandad de la Vera Cruz y Sangre de Cristo hacían su estación de penitencia. Estas se sucederían hasta el siglo XIX. Desde este momento, la transformación y el escaso uso, así como su abandono, llevarían a los dueños a cederla al Ayuntamiento a finales de los años 70, deteriorándose poco a poco, encontrándose a finales de los años 80 casi destruida en su totalidad. En 1997, el templo se ha vuelto a levantar, basándose en la planta original, añadiéndosele nuevos cuerpos, que le permitan adoptar su nueva dedicación como museo y mesón.

Iglesia Capuchinos
La consagración del templo se hizo en el año 1658. El interior del mismo, como era habitual en los de esta orden, es de una extremada sencillez arquitectónica. Tiene planta de cruz latina, cubriéndose la nave, brazos del crucero y cabecera plana con bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones; la bóveda de media naranja del crucero descansa sobre pechinas decoradas de escudos guarnecidos de yeserías manieristas.
El exterior ha sufrido algunas modificaciones en nuestro siglo. De la primera época subsisten la portada del compás, que se corona con hornacina de ladrillo en la que se expone una escultura de San Francisco en piedra caliza blanca de El Torcal.
La decoración interior responde a los modelos decorativos de la orden Capuchina. En este sentido observamos el retablo mayor, compuesto por un total de diez lienzos articulados por sencillas molduras. Los temas iconográficos son alusivos al franciscanismo y se disponen en torno a un enorme lienzo central en el que aparece la Inmaculada venerada por San Francisco y San Buenaventura.

Iglesia de Ntra. Sra. de Loreto
La iglesia dedicada a Nuestra Señora de Loreto comenzó a ser construida en 1693, por orden de los Jesuitas, a quienes pertenecía también el colegio que se alza junto a la misma. El edificio en su conjunto es conocido popularmente por el nombre de "Las Recoletas", debido a las Agustinas Recoletas, que se albergaron en él después de su abandono por los Jesuitas. En la actualidad, tanto la iglesia como el colegio pertenecen a las religiosas Filipenses de Nuestra Señora de Los Dolores.
En esta iglesia nos encontramos con el ejemplar de fachada más monumental de todo el barroco antequerano, estando realizada íntegramente en piedra de sillería, como exigía el concepto de prestigio externo de los Jesuitas. En cualquier caso, las obras de la fachada no se concluyeron.
El interior del templo está inacabado en su cabecera. Tiene una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón y cuenta con amplias tribunas comunicadas entre sí. Su decoración es a base de yeserías, de extraordinario efecto ornamental y riqueza.
El retablo mayor, mezcla de estilo barroco y neoclásico, cuenta entre sus imágenes más destacadas con una Divina Pastora, del siglo XIX, y un Crucificado, de figura estilizada y composición inquieta, que debió de realizarse a comienzos del XVII.
En una pequeña capilla de la iglesia también se puede apreciar una imagen de la Virgen del Tránsito, acostada en una magnífica cama de aparato, de estilo rococó.
Cabe resaltar, por otra parte, en una hornacina situada en medio de una pilastra, un San Francisco de Borja, atribuido a Pedro de Mena.
En el capítulo pictórico de esta iglesia, teniendo en cuenta que en su día perteneció a la Compañía de Jesús, la mayoría de los lienzos abordan temas relacionados con los Jesuitas.

Real Monasterio de San Zoilo
Los Reyes Católicos, por Real Cédula dada en Granada el 18 de Septiembre de 1500, concedían licencia a la ciudad para ceder terreno a los Franciscanos Observantes, para fundar monasterio y huerta.
La iglesia, planteada dentro del estilo gótico tardío o Reyes Católicos, responde al esquema de templo franciscanista de la época, de nave cubierta con armadura de madera y capilla mayor con bóveda de crucería, aunque todo ello muy modificado con magníficas yeserías en el período manierista. La planta de la iglesia es irregular. En la nave del Evangelio, que tiene mayor desarrollo, presenta siete tramos, mientras la de la Epístola sólo tiene dos. De la primitiva obra gótica se conservan todavía algunas bóvedas en las naves laterales y la grande de la capilla mayor, así como la portada de la iglesia. Esta última es un ejemplo interesantísimo, realizado en piedra arenisca, que se compone de arco carpanel con arquivoltas, y finas columnillas en disminución de grosor hacia la luz de la puerta, todo ello decorado con el cordón franciscano anudado.
A una época posterior a la fundación del monasterio pertenecen la tapia almenada del compás, con portada de fines del siglo XVI y las dos espadañas. La mayor de ellas fue costeada en parte por la ciudad en 1599; la otra, que es la de la capilla de la Sangre y Vera-Cruz, se construyó ya avanzado el siglo XVIII.
En el interior del templo destaca, como elemento importante de cubrición, la armadura mudéjar de la nave central, en la que el habitual lazo se sustituye por una vistosa decoración polícroma, hoy bastante deteriorada. Un gran arco toral apuntado, en cuya clave se añadió una enorme y extraña cabeza, sostiene una cartela de formas protobarrocas, que da paso a la capilla mayor. En ésta, destaca su bóveda de crucería, redecorada con yeserías.
El retablo mayor se componía, hasta finales del siglo XVIII, de catorce lienzos de Antonio Mohedano. El actual es obra del retablista antequerano Antonio Palomo. Su estilo general es de transición rococó-neoclásica. El camarín central lo ocupa la imagen de Nuestra Señora de la Vera-Cruz, bella dolorosa realizada por Jerónimo Brenes en 1614.
A ambos lados del retablo mayor, en el presbiterio, cuelgan dos buenas copias de originales de Rubens.
A los pies de la nave el Evangelio se encuentra la capilla de la antigua Cofradía de Flagelantes de la Sangre y Santa Vera-Cruz, recientemente restaurada. Destacan en ella la gran bóveda estrellada de crucería y el camarín barroco del Nazareno de la Sangre, construido en 1720 y posteriormente reformado. La imagen del Nazareno fue allada por Diego de Vega hacia 1580. El Santo Cristo Verde es obra de Jerónimo Quijano.
En el aspecto pictórico destacan dos interesantes lienzos, que encontramos antes de llegar al cancel: El Martirio de San Andrés y Los Mártires del Japón, muy curioso este último por su temática poco común.

Museo del aceite – Hojiblanca
Recogiendo la tradición olivarera de la comarca de Antequera, donde el olivar es la principal actividad económica, el Grupo Hojiblanca -ubicado en nuestro municipio- decidió rendirle un homenaje a la cultura del aceite en estas tierras, a través de la creación del Museo del Aceite Hojiblanca.
El Grupo Hojiblanca, la mayor cooperativa oleícola del mundo, ha pretendido recuperar a través de este museo el legado que nuestros antepasados emplearon para obtener el "preciado zumo" del fruto del olivo.
Actualmente, en este museo hay expuestos tres molinos de aceite (siglos I, XVII yXIX). La visita se complementa con una serie de paneles informativos en los que se muestra la forma de extracción del aceite en la Antigüedad. Además, el visitantepuedeadquirir en estas instalaciones el aceite de oliva virgen extra propio de la comarca de Antequera, con el cual se elaboran platos tan significativos de nuestra gastronomía, como la porra y el mollete.
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Paraje Natural de El Torcal
Cuenta con la calificación de Paraje Natural desde el 18 de Julio de 1989, con lo cual se dota a la zona de una protección especial para sus importantes valores naturales: geomorfología, flora, fauna y paisaje.
Se encuentra localizado en la zona centro de la provincia de Málaga, formando parte del arco calizo de las sierras subbéticas. Se sitúa casi en su totalidad dentro del término municipal de Antequera, al sur de nuestra localidad.
El Torcal encierra en su reducida extensión (11,7 Km2. Dentro del Paraje) una de las muestras más impresionantes de paisaje cárstico de toda Europa. Geomorfológicamente, comprende cuatro zonas bien diferenciadas: Sierra Pelada, Torcal Alto, Torcal Bajo, Tajos y Laderas.
Todo el conjunto está constituido por rocas calizas, todas ellas tuvieron su origen en el fondo marino durante el período jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años. Los materiales depositados en el mar emergieron como consecuencia del plegamiento alpino. Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas y sistemas de fallas que han producido lo que llamamos hoy día callejones o "corredores". A partir de este momento el conjunto queda sometido a un proceso de erosión característico, el modelado cárstico, dando lugar a multitud de formas en las rocas, produciendo un verdadero "museo de esculturas naturales" denominadas formas imitativas, que han merecido su reconocimiento individualizado.
El macizo de El Torcal constituye una zona geográfica de rica y variada flora. Se han constatado al menos 664 especies de plantas, agrupadas en casi un centenar de familias. En cuanto a la presencia faunística en muchas ocasiones se ha visto condicionada al manejo del medio por el hombre. Existen multitud de especies de invertebrados, en su mayoría insectos.
Las comunidades zoológicas carecen de grandes predadores o grandes hervíboros, siendo unicamente representativas en este sentido el zorro y la cabra montés.
Uno de los valores más notables de la composición faunística de El Torcal es la riqueza de aves que soporta, bien de forma sedentaria o simplemente como estación de paso en las vías migratorias o como punto de nidificación. En este sentido, la sierra fue declarada como Zona Especial para la Protección de las Aves.
Los reptiles presentes, dependen en gran medida de factores térmicos, por lo que son plenamente activos en primavera y verano, momento en el que se pueden visualizar con frecuencia.
El Paraje cuenta con unas áreas de visita e infraestructura, siendo la más importante el área de uso público de El Torcal Alto. En ella el visitante puede encontrar:
- Un centro de Recepción e Interpretación de la Naturaleza, con una exposición interactiva sobre los valores naturales y culturales del Paraje y proyección de un audiovisual de 10 minutos de duración. Dispone de servicios higiénicos y un puesto de información al visitante.
- Mirador de las ventanillas, en el cual siguiendo un sendero pueden disfrutar de preciosas vistas de Villanueva de la Concepción, la comarca del Río Campanillas, Málaga, y en días claros, el continente africano.
- Itinerario "Ruta Verde": sendero peatonal que parte del aparcamiento y recorre el Torcal Alto, presenta una dificultad baja media, con una duración de 40 a 60 minutos. Es ideal para efectuar observaciones sobre la vegetación, la geología, las formaciones erosivas, la acción ganadera, la fauna, y apto para actividades de educación ambiental.
- Aparcamiento de gran capacidad, permite estacionar autocares y turismos.

Nacimiento del río de la Villa
Se encuentra a las faldas del Paraje Natural de El Torcal de Antequera y se extiende al borde de la carretera comarcal 331, a tan sólo seis kilómetros de la ciudad.
Este es un lugar importante porque en él brota de forma natural el agua que abastece a Antequera. Además, en la actualidad se utiliza como zona recreativa municipal y cuenta con un camping y un lago artificial.

Embalse de El Chorro
El pantano de "El Chorro", próximo al municipio de Ardales y también muy cerca de Antequera, fue inaugurado por S.M. Alfonso XIII en 1921. Su oferta concentra a numerosas personas atraídas por sus bosques, sus "playas", sus posibilidades deportivas, sus senderos y miradores, sus barrancos y sus ríos encajonados.
El visitante también encontrará en este espacio natural el paraje del Desfiladero de los Gaitanes o Garganta del Chorro, de 3 kilómetros de longitud y una altura de hasta 400 metros, desarrollándose por donde discurren unidos los ríos Turón, Guadalteba y Guadalhorce. El nicho ecológico que ha formado este valle cerrado es especialmente importante en cuanto a su flora y su fauna de rapaces.
Este desfiladero está atravesado por el Caminito del Rey, pasarela que sirvió en sus orígenes para la vigilancia del canal de agua y que en la actualidad se encuentra cerrada al tránsito de personas.
Los amantes de la escalada encuentran en la Garganta del Chorro más de 300 vías equipadas para la práctica de este deporte.

Laguna de Fuente de Piedra
La Laguna de Fuente de Piedra está situada próxima a Antequera y junto al pueblo del cual toma su nombre. Es la laguna más extensa de Andalucía y alberga la mayor colonia de flamencos rosados de toda la Península Ibérica.Los flamencos llegan a Fuente de Piedra para invernar en los últimos días de enero. Incuban un solo huevo y a finales de julio emigran a países africanos como Mauritania y Senegal.
Estas aves erráticas y gregarias son muy resistentes, a pesar de su apariencia frágil, y tienen una gran capacidad de adaptación. Cuando en la laguna hay poca agua, los flamencos acuden en busca de alimento a las salinas gaditanas o a las marismas del Guadalquivir, que se encuentran a más de 150 kilómetros de distancia.
En esta bella laguna, que presenta forma elíptica, se contabilizan hasta 160 tipos diferentes de aves, así como algunas otras especies animales que también la utilizan para su invernada.

Caja de Ahorros de Antequera
Casa del Barón de Sabasona
Casa Bouderé
Casa Conde Colchado
Casa Conde Pinofiel
Casa de los Colarte
Casa de los Pardo
Casa de los Serrailler
Casa de los Ramírez
Teatro-cine Torcal
Hospital de San Juan de Dios
P. Marqueses Peña de los Enamorados
Palacio de la Marquesa de las Escalonias
Iglesia de San Juan de Dios
Iglesia de Santa María de Jesús
Iglesia del Carmen
Iglesia San Juan
Iglesia San Miguel
Iglesia San Pedro
Iglesia San Sebastián
Iglesia Santiago
Mirador Almenillas
Mirador Niña de Antequera
Mirador Puerta de Granada
Peña de los Enamorados
Museo Taurino
Museo de Usos y Costumbres San Benito..........................


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FIESTAS
Semana Santa
La Semana Santa de Antequera tiene una serie de elementos diferenciadores que hacen de ella un bello y armonioso conjunto donde se entremezclan arte, historia, tradición y fe. Quizá el gran mérito de nuestra ciudad haya sido el haber conservado mucho de lo antiguo sin caer - como ocurrió en otros municipios andaluces - en el mimetismo de lo sevillano renovado.
Las hermandades y cofradías poseen un rico y monumental ajuar procesional. Desde sus imágenes, en su mayoría esculturas de gran valor artístico realizadas por talladores asentados en la ciudad entre los siglos XVI y XVIII, hasta los bordados de sus mantos y palios, pasando por elementos de platería y entalladura, que están considerados piezas capitales del patrimonio artístico de la Semana Santa de nuestra provincia.
Los desfiles procesionales de Antequera cuentan con una serie de peculiaridades que los hacen únicos en el conjunto de la Semana Santa andaluza. Por una parte, los pasos son portados al hombro – a diferencia de los costaleros- por los hermanacos, caracterizados por su indumentaria y por el uso de “horquillas” para sostener el trono cuando está parado. Al frente de ellos va el Hermano Mayor de Insignia que, situándose delante del paso, guía a los hermanacos durante el recorrido de la procesión.
También hay que mencionar otra figura central de la Semana Santa de Antequera como es el campanillero de lujo: niño o niña de no más de ocho años, perteneciente habitualmente a una familia de la cofradía, que luce una túnica de terciopelo bordada en hilo de oro con larga cola. Los campanilleros van junto al Hermano Mayor y su misión es tocar unas campanitas avisando de que el trono va a comenzar a andar o de que ya lo está haciendo.
Por otra parte, cabe destacar algunos momentos inolvidables de nuestra Semana Santa, tal es el caso de lo que se conoce como “correr la vega”, que consiste en subir corriendo los tronos de algunas cofradías por las empinadas cuestas que, al final del recorrido procesional, llevan a los templos-sede. Al parecer, el sentido tradicional de esta costumbre era el de bendecir, desde los cerros de la ciudad, las fértiles vegas que en su día fueron la primera fuente de riqueza de la población.
Y otro momento especial que se puede contemplar en las procesiones de la ciudad es el encuentro, cuando los tronos de la misma o de distinta cofradía se encaran como símbolo de unión y de felicitación por el recorrido procesional.
Todas estas características y algunas más, como son las grandes peanas de las vírgenes, la tipología del paso de palio, los estandartes, etc., hacen que la Semana Santa de Antequera tenga un estilo propio y diferente al de cualquier otro lugar.
Nueve son las hermandades y cofradías que realizan estación penitencial durante la Semana Santa por las calles de la ciudad, distribuidas de esta forma a lo largo de todos sus días:

Último sábado del mes de abril, Señor de la Salud y de las Aguas
En la tarde del último sábado del mes de abril comienza cada año una de las devociones más arraigadas en Antequera: los cultos al Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas, Patrón de la ciudad. Ese día tiene lugar el traslado del Señor desde su capilla habitual, en una de las naves laterales del templo parroquial de San Juan Bautista, hasta el altar mayor del mismo, en lo que se denomina la “Bajada del Señor”.
Desde ese día y hasta mediados de mayo, la iglesia de San Juan - enclavada en el barrio del mismo nombre- se convierte en centro del peregrinaje de multitud de antequeranos que rinden su fervor a la imagen de este Cristo crucificado. Entre el 1 y el 18 de mayo se celebran dos novenas al Señor, siguiendo un texto que permanece inalterado desde hace casi dos siglos. Los distintos gremios profesionales así como las asociaciones de la ciudad se reparten la organización de las funciones durante esos días. Precisamente fue el gremio de la lana, tan importante en Antequera en 1700, el que donó la cruz del Señor.
El domingo siguiente al 18 de mayo, el Señor es sacado en procesión por las calles de la ciudad, en un trono con palio neogótico de finales del XIX. Ese día vienen miles de fieles de la comarca y de otras ciudades en las que residen antequeranos, los cuales mantienen la tradición de “alumbrar al Señor”.

Mayo, Feria de Primavera – AGROGANT
Antequera es de los pocos pueblos que desde antaño cuenta con dos ferias en su lista de fiestas, pero no por ello pone más énfasis en una que en otra, sino que intenta mantener el carácter particular de cada una de ellas. Además hay que tener en cuenta que las dos ferias de la ciudad están consideradas “Fiestas de Interés Turístico Nacional”.
Hablar de la Feria de Mayo o Feria de Primavera supone hablar de AGROGANT, es decir, de la Feria Agrícola y Ganadera de Antequera, que aglutina una serie de eventos de muy diversa índole: exposición de maquinaria agrícola, feria agroalimentaria, concurso subasta de la cabra malagueña, campeonato de caballos, maratón fotográfico y actividades de promoción turística de la ciudad.
La Feria de Mayo fue creada en 1856 con el fin de multiplicar las transacciones mercantiles y de impulsar la actividad industrial y agrícola de la ciudad. Con el paso del tiempo fue perdiendo ese carácter y empezó a dedicarse casi exclusivamente a la compra-venta de ganado y de maquinaria agrícola, y acentuó los aspectos lúdicos y de expansión social. Así es como ha llegado hasta nosotros, contando también en la actualidad con muestra de productos agroalimentarios.

Real Feria de Agosto
La Real Feria de Agosto, declarada “Fiesta de Interés Turístico Nacional” es una de las más antiguas de nuestro país, cuyos orígenes se remontan al 1748, fecha en la que el rey Fernando VI concedió a Antequera el privilegio de celebrar esta feria de carácter anual.
Nuestra feria de agosto está cobrando cada día mayor relevancia y ya son muchas las personas que nos visitan en estas fechas. Hay que tener en cuenta que su celebración suele coincidir en algunos días con la de la Feria de Málaga, con lo cual se trata de una buena oportunidad para que los turistas que acuden a esta última, se acerquen también a Antequera.
El programa de la Real Feria de Agosto es amplio y variado para tratar de satisfacer los gustos de todos los asistentes. En las vísperas de la feria, como suele ser habitual ante celebraciones de estas características, el ambiente ya se va preparando y el ánimo de las personas predisponiendo, con actos tan significativos ya en esta ciudad como el pregón de la Peña Taurina “Los Cabales”, que normalmente corre a cargo de personas relacionadas con el mundo de los toros: ganaderos, toreros, críticos taurinos, etc. Unos días después se pronuncia el pregón oficial de la Real Feria, que suele recaer en personajes ilustres de la ciudad, a los que acompañan en este solemne acontecimiento las autoridades municipales, la Regidora de las fiestas, los medios de comunicación y un elevado número de ciudadanos.
Siguiendo con las actividades que preceden a la feria, cabe destacar también la Romería del Señor de la Verónica, que se inicia todos los años con una misa rociera en la Plaza de Toros, a la que le sigue una procesión que discurre por diferentes calles de la ciudad hasta llegar a la ermita donde se encuentra esa imagen tan venerada por los antequeranos.
La inauguración del alumbrado oficial marca el inicio de la Real Feria. A partir de esa noche la ciudad vive sus fiestas durante toda una semana, con múltiples acontecimientos dirigidos al público más variado.
Desde hace algunos años, al igual que sucede en Málaga, la feria se divide en dos jornadas: la “Feria de Día” y la “Feria de noche”, que se desarrollan en ambientes diferentes. Por la mañana, la gente acude a los locales del casco urbano que asociaciones y cofradías se encargan de acondicionar para estas fechas. De noche, la fiesta se traslada al recinto ferial, en las proximidades de la Plaza de Toros, donde se encuentran la Caseta Municipal y el resto de las casetas andaluzas, las atracciones de feria y los puestos de venta ambulante que despiertan la curiosidad de quienes pasean por la zona.
Con el transcurso de los días, numerosos espectáculos contribuyen a la diversión de los ciudadanos: actuaciones musicales, interpretaciones humorísticas, corridas de toros, exhibiciones de enganches de caballos, actividades dirigidas al público infantil…, completando así una agenda de lo más variada y entretenida, que culmina con la explosión de fuegos artificiales en la última noche de la Real Feria de Agosto de Antequera.

8 de septiembre, Virgen de los Remedios
La ciudad celebra el 8 de septiembre el día de la Virgen de los Remedios, Patrona de la Ciudad y Alcaldesa Perpetua de la misma, a la que saca en procesión luciendo algunas de las piezas de joyería de la amplia y bella colección que conserva.
Según la leyenda, la imagen fue traída a Antequera por el apóstol Santiago para que protegiera a la ciudad de todos los males, y desde el primer momento el pueblo le manifestó una gran devoción.
En el año 1711 se constituye y funda la congregación de la Venerable Esclavitud de Nuestra Señora de los Remedios, con el fin de dar culto y extender la devoción a la Santísima Virgen de los Remedios. Esta congregación se asentará en el Convento de los Remedios (hoy Palacio Municipal), en cuya iglesia se encuentra actualmente la imagen de esta Virgen.
En 1922 el conjunto de fuerzas eclesiásticas y municipales de la ciudad solicita a Roma que la Virgen sea coronada canónicamente, acontecimiento que tendrá lugar el 10 de septiembre del mismo año.
La imagen de Nuestra Señora de los Remedios es una escultura de comienzos del siglo XVI que, dentro de su estilo renacentista incipiente, participa de las últimas influencias del gótico tardío. Su iconografía representa a la Virgen Madre, de pie y con el Niño Jesús apoyado en su lado izquierdo. Esta talla se encuentra realizada en madera de pino rojo y tiene una altura de 66 centímetros.


16 de Septiembre, Santa Eufemia
El Sábado previo al 16 de Septiembre Antequera celebra la procesión en honor de Santa Eufemia, realizándose las tradicionales candelas. No obstante, es al día siguiente cuando se conmemora con una Misa Solemne la onomástica de esta Santa y la toma de la ciudad por las tropas cristianas en 1410. En esta misa, que tiene lugar en la iglesia de Santa Eufemia, participa el Cabildo Municipal, el cual rinde el pendón de la ciudad a la titular de este templo.
El origen de esta tradición hay que buscarlo en los días siguientes a la conquista de la ciudad. Una vez designado Rodrigo de Narváez como alcalde de la villa y dotada ésta de escudo de armas, faltaba poner a Antequera bajo el amparo divino, buscándole un patrón que le sirviera de intercesor ante Dios. La costumbre de la época era nombrar protector de la ciudad al Santo cuya festividad coincidiera con la fecha de la conquista. Atendiendo a este criterio, el 16 de septiembre el Misal Romano incluía a San Cornelio, San Cipriano y Santa Eufemia. De manera que optaron por realizar un sorteo entre ellos, saliendo tres veces consecutivas el nombre de Santa Eufemia, mártir calcedonense que fue elegida Patrona de Antequera.

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¿DÓNDE DORMIR?


HOTELES

4 ESTRELLAS

Hotel Casa del Conde Pinofiel
C/ Tercia, 10 Tel.: 952 84 24 64
www.hotelcondepinofiel.com

Hotel Finca Eslava
Ctra. de Córdoba, km. 123 Tel.: 952 84 49 34 Fax.: 952 84 53 82
www.fincaeslava.com

Hotel La Sierra
Ctra. Málaga / Madrid, km. 134,500 Telf. 952 84 54 10 Fax 952 84 52 65
www.grupolasierra.com

Hotel Antequera Golf
Urbanización Santa Catalina, s/n Telf. 952 70 45 31 Fax 952 84 52 32
www.hotelantequera.com

Hotel La Fuente del Sol
Paraje Rosas Bajas, s/n , La Joya, Tlf. y FAX 951 23 98 23
www.hotelfuentedelsol.com


3 ESTRELLAS

Parador Nacional
Paseo García del Olmo, s/n Telf. 952 84 02 61 Fax 952 84 13 12
www.parador.es

Hotel Las Villas
Ctra. Córdoba, 3 Telf. 952 84 48 99 Fax 952 84 56 21
www.hotellasvillas.com

Hotel Coso Viejo
C/ Encarnación, 9 Telf. 952 70 50 45 Fax 952 70 48 42
www.hotelcosoviejo.es

Hotel Posada del Torcal
Partido Jeva - Vva. Concepción Telf. 952 03 11 77 Fax 952 03 10 06
www.eltorcal.com

Hotel Lozano
Polígono Industrial, Avda. Principal, 2 Telf./Fax 952 84 27 12
www.hotel-lozano.com

Hotel Los Dólmenes
Ctra. Córdoba-Málaga Cruce el Romeral Telf./Fax 952 84 59 56




2 ESTRELLAS

Hotel Castilla
C/ Infante D. Fernando, 40 Telf./Fax 952 84 30 90
www.castillahotel.com

Hotel Las Pedrizas
Ctra. Málaga / Madrid, Km 527 Telf. 952 73 07 51 Fax 952 73 08 52

Hotel Plaza S. Sebastián
Plaza de San Sebastián, 4 Telf. 952 84 42 39
www.hotelplazasansebastian.com

Hotel El Nº Uno
C/ Lucena, 40 Telf./Fax 952 84 31 34

Hotel El Efebo
Polígono Industrial, C/ Efebo, 8 Telf. 952 84 58 02 Fax 952 84 55 53

Hotel Colón
C/ Infante D. Fernando, 79 Telf. 952 84 00 10 Fax 952 84 11 64
www.castelcolon.com




1 ESTRELLA

Hotel La Yedra
Ctra. Córdoba-Málaga, km. 136 Telf.952 70 14 97/70 39 84
www.hotellayedra.com



HOSTALES

2 ESTRELLAS

Hospedería Coso San Francisco
C/ Calzada, 31 Telf./Fax 952 84 00 14
www.cososanfrancisco.com


PENSIONES

1 ESTRELLA

Pensión El Toril
C/ Toril, 3 - 5 Telf./Fax 952 84 31 84

Pensión El Gallo
C/ Nueva, 2 Tel. 952 84 21 04

Pensión Bellavista
Cuesta Archidona, 27 Telf. 952 84 19 97




OTROS ALOJAMIENTOS

Villa Morales
Ctra. Antequera-Córdoba km. 523/100, de la N- 331ª , Tlfno. 952 70 34 62 / 650 97 53 87

Casa Rosario
Estación de Archidona 28, Tlfno. 952 71 52 48 / 655 26 62 41

Alojamiento Rural El Canal
Ctra. Campillos-Jerez, km. 157, Tlfno. 951 23 50 21 / 654 35 23 21
www.jardinesrurales.com

Alojamiento Rural Cortijo Jabonero
Ctra. Comarcal Málaga, km. 711, Tlfno. 952 20 17 28 / 619 93 14 14
www.cortijojabonero.com

Casa Turismo Rural y Salones "El Puntal de Teba"
Camino El Puntal. Teba. , Tlfno. 670 33 79 76
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www.cortijoelpuntaldeteba.es

Hotel-Restaurante Molino de las Pilas
Ctra. Vieja de Ronda, s/n , Teba, Tlfno. 952 74 86 22
info@molinodelaspilas.com
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Casa Rural "Cortijo Cañada del Sacristán"
Paraje "El Brosque" Villanueva del Rosario, Tlfno. 952 70 94 35 / 679 869 896
moscatela@terra.es
www.canadadelsacristan.com






CAMPING


** Complejo Rural El Torcal
Ctra de El Torcal, km, Tlfno. 952 11 16 08
www.complejoruraleltorcal.com




¿DÓNDE COMER?

Esperamos tu colaboración para diseñar un mapa de bares, restaurantes.....interesantes para el enoturista a partir de tus experiencias personales.





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1 comentarios:

Anónimo dijo...

muu claro , en antequera restaurante plaza de toros la espuela.bajo los tendidos de sol